Qué es el cáncer de colon

El cáncer de colon se origina en la capa interna del intestino grueso. En la gran mayoría de los casos comienza como un pólipo, un crecimiento benigno de la mucosa que puede transformarse en maligno a lo largo de varios años. Ese periodo largo es lo que hace que el tamizaje funcione tan bien: retirar el pólipo interrumpe la historia natural de la enfermedad antes de que empiece.

Cuando el tumor ya se ha formado, crece atravesando las capas de la pared intestinal y puede extenderse a los ganglios linfáticos vecinos y, más adelante, a otros órganos, con más frecuencia al hígado y al pulmón. Hasta dónde ha llegado es lo que define el estadio, y el estadio es lo que define el tratamiento.

Cuándo se recomienda una valoración

Los síntomas iniciales suelen ser discretos y fáciles de atribuir a otra cosa. Conviene valorar, sin esperar a que empeoren, los siguientes datos.

  • Sangre en las heces, roja o de aspecto oscuro y alquitranado.
  • Cambio persistente en el hábito intestinal: diarrea, estreñimiento o heces más delgadas durante varias semanas.
  • Sensación de evacuación incompleta después de ir al baño.
  • Dolor abdominal tipo cólico, distensión o gases que no ceden.
  • Anemia por deficiencia de hierro sin causa aparente, sobre todo en hombres y en mujeres posmenopáusicas.
  • Pérdida de peso o de apetito no buscada, cansancio desproporcionado.
  • Antecedente familiar de cáncer colorrectal o de pólipos, o antecedente personal de enfermedad inflamatoria intestinal.

Estudios que suelen revisarse

  • Colonoscopia con toma de biopsia: es el estudio central, permite ver la lesión, tomar muestra y retirar pólipos en el mismo acto.
  • Reporte de patología de la biopsia, con el tipo histológico y el grado.
  • Tomografía computarizada de tórax, abdomen y pelvis, para buscar extensión a ganglios y a otros órganos.
  • Resonancia magnética de pelvis cuando el tumor está en el recto, para definir la profundidad y la relación con el margen quirúrgico.
  • Antígeno carcinoembrionario (ACE) previo al tratamiento, útil como referencia para el seguimiento posterior.
  • Biometría hemática, química sanguínea y pruebas de función hepática.
  • Estudios moleculares en la pieza o la biopsia (por ejemplo RAS, BRAF e inestabilidad de microsatélites) cuando se plantea tratamiento sistémico.

Tratamiento

En los estadios localizados, la cirugía es el tratamiento principal y con frecuencia el único necesario. Consiste en resecar el segmento de colon que contiene el tumor junto con su irrigación y los ganglios linfáticos correspondientes, y después unir de nuevo los extremos del intestino. En algunos casos —sobre todo en tumores de recto o en cirugías de urgencia— puede requerirse una ostomía, que muchas veces es temporal.

Cuando el estudio de los ganglios muestra afectación, o en tumores con factores de riesgo, se añade quimioterapia después de la cirugía. En el cáncer de recto localmente avanzado suele emplearse radioterapia con quimioterapia antes de operar, para reducir el tumor y mejorar el control local. En enfermedad metastásica limitada, la resección de metástasis hepáticas o pulmonares puede ofrecer una posibilidad real de curación en pacientes seleccionados.

Cuándo interviene un cirujano oncólogo

La cirugía de cáncer de colon es una de las áreas de enfoque de este consultorio. El cirujano oncólogo interviene desde antes del quirófano: revisa la estadificación, define si el tumor es resecable y en qué momento operar, elige el abordaje —abierto o laparoscópico— y asegura que la resección cumpla los criterios oncológicos de margen y de número de ganglios estudiados.

Después de la cirugía, su papel continúa: interpretar el reporte de patología definitivo, determinar si hace falta tratamiento complementario y coordinar el seguimiento con colonoscopia, imagen y marcadores.

Segunda opinión

Vale la pena revisar el plan cuando se propone una ostomía, cuando hay dudas sobre el estadio, cuando el tumor se consideró irresecable o cuando existen metástasis hepáticas y no se ha valorado la posibilidad quirúrgica. Son decisiones en las que un segundo par de ojos sobre los mismos estudios cambia, a veces, el rumbo del tratamiento.

Fuentes médicas

Esta página tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.