Qué es el cáncer de piel
Bajo el nombre de cáncer de piel se agrupan tumores muy distintos entre sí. Los más frecuentes son el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide, que aparecen sobre todo en zonas expuestas al sol —cara, orejas, cuero cabelludo, dorso de las manos— y rara vez se diseminan a distancia, aunque pueden destruir tejido localmente si se dejan crecer.
El melanoma es menos frecuente pero más agresivo: se origina en los melanocitos, las células que producen el pigmento, y tiene capacidad de diseminarse a ganglios y a otros órganos. Su pronóstico depende de manera muy directa del grosor de la lesión al momento de extirparla, lo que hace del diagnóstico temprano el factor más determinante.
Cuándo se recomienda una valoración
La regla ABCDE es una guía sencilla para reconocer un lunar sospechoso. No sustituye la revisión médica, pero orienta sobre cuándo pedirla.
Señales que justifican revisión
- Asimetría: una mitad del lunar no corresponde con la otra.
- Bordes irregulares, mal definidos o dentados.
- Color heterogéneo, con varios tonos de café, negro, rojo, blanco o azul.
- Diámetro mayor a 6 milímetros, aproximadamente el tamaño de una goma de lápiz.
- Evolución: cualquier cambio en tamaño, forma, color, relieve o síntomas del lunar.
- Una lesión que sangra, pica, duele o no cicatriza después de cuatro semanas.
- Una úlcera o costra que reaparece siempre en el mismo sitio.
- Un lunar claramente distinto a todos los demás de tu cuerpo.
Estudios que suelen revisarse
- Exploración dermatológica completa de toda la superficie corporal, no solo de la lesión que motivó la consulta.
- Dermatoscopia, que permite ver estructuras no visibles a simple vista.
- Biopsia de la lesión: es el estudio que confirma el diagnóstico y el tipo de tumor.
- Reporte de patología con el tipo histológico, el grosor de Breslow en melanoma, la presencia de ulceración y el estado de los márgenes.
- Ultrasonido de la región ganglionar correspondiente cuando hay sospecha de extensión.
- Biopsia de ganglio centinela en melanoma, según el grosor y otros factores de riesgo.
- Tomografía o PET-CT únicamente en casos avanzados o con sospecha de enfermedad a distancia.
Tratamiento
El tratamiento principal es quirúrgico: extirpar la lesión con un margen de piel sana alrededor. Ese margen no es arbitrario, depende del tipo de tumor y, en el melanoma, del grosor de la lesión. Un margen insuficiente es la causa más común de recurrencia local, y por eso la primera cirugía es la que más importa.
Cuando la lesión está en la cara o en zonas de poco tejido, el cierre puede requerir un colgajo o un injerto para preservar la función y el aspecto. En melanoma con factores de riesgo se añade la biopsia de ganglio centinela para estadificar. En enfermedad avanzada, la inmunoterapia y las terapias dirigidas han cambiado sustancialmente el panorama de los últimos años.
Cuándo interviene un cirujano oncólogo
El cirujano oncólogo interviene cuando la lesión requiere extirpación con criterio oncológico: márgenes definidos según el tipo de tumor, planeación del cierre, ampliación de márgenes tras una biopsia con bordes positivos y estudio ganglionar cuando está indicado. Muchas de estas lesiones se localizan en cara y cuello, un territorio que exige equilibrio entre control del tumor y resultado funcional y estético.
También interviene cuando una lesión ya extirpada resultó maligna en el reporte de patología y hace falta decidir si se requiere ampliar el margen o estudiar los ganglios.
Segunda opinión
Conviene revisar el caso cuando el reporte de patología indica márgenes positivos o cercanos, cuando se propone una resección amplia en la cara, cuando hay dudas sobre la necesidad de ganglio centinela en un melanoma, o cuando el diagnóstico histológico no coincide con el aspecto clínico de la lesión.
Fuentes médicas
Esta página tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.