Qué es el cáncer de ovario

El cáncer de ovario agrupa varios tumores que se originan en el ovario, en la trompa de Falopio o en el peritoneo. El tipo más frecuente es el carcinoma epitelial, y hoy se acepta que buena parte de estos tumores comienzan en realidad en la trompa antes de afectar al ovario.

A diferencia de otros cánceres, no dispone de una prueba de tamizaje eficaz para población general. Como la cavidad abdominal ofrece mucho espacio antes de que aparezcan síntomas claros, la enfermedad suele diagnosticarse cuando ya se ha extendido por el peritoneo. Eso no la vuelve intratable: cambia la estrategia, que pasa a combinar cirugía y quimioterapia.

Cuándo se recomienda una valoración

Los síntomas son inespecíficos, pero tienen un rasgo distintivo: son persistentes y nuevos. Si duran más de dos o tres semanas y no se parecen a lo habitual en ti, merecen estudio.

  • Distensión o hinchazón abdominal persistente, con aumento del perímetro de la cintura.
  • Sensación de llenura rápida al comer o pérdida del apetito.
  • Dolor pélvico o abdominal continuo.
  • Urgencia o aumento en la frecuencia urinaria sin infección.
  • Cambio en el hábito intestinal que no se explica por otra causa.
  • Un quiste o masa anexial detectada en un ultrasonido.
  • Antecedente familiar de cáncer de ovario o de mama, o mutación conocida en BRCA1 o BRCA2.

Estudios que suelen revisarse

  • Ultrasonido pélvico, preferentemente transvaginal, para caracterizar la masa anexial.
  • Tomografía computarizada de abdomen y pelvis, para valorar la extensión peritoneal y ganglionar.
  • Marcadores tumorales séricos: CA-125 y otros según la sospecha del tipo histológico y la edad.
  • Resonancia magnética cuando la naturaleza de la lesión no queda clara con el ultrasonido.
  • Estudio del líquido ascítico o biopsia dirigida cuando se requiere confirmación antes de la cirugía.
  • Laboratorio general y valoración del estado nutricional y funcional previo a un procedimiento mayor.
  • Estudio genético BRCA y de otros genes de predisposición, cuando el caso lo justifica.

Tratamiento

El tratamiento del carcinoma epitelial de ovario combina cirugía y quimioterapia basada en platino. La cirugía tiene un objetivo muy concreto: la citorreducción, es decir, retirar la mayor cantidad posible de enfermedad visible. El volumen de tumor que queda al terminar la operación es uno de los factores que más pesan en el pronóstico, lo que convierte a esta cirugía en una intervención exigente y de planeación cuidadosa.

En algunas pacientes la quimioterapia se administra antes de operar, para reducir la carga tumoral y hacer viable una citorreducción completa; en otras, la cirugía va primero. En tumores en estadio muy inicial y en mujeres jóvenes con deseo de fertilidad pueden existir opciones conservadoras. Después del tratamiento, el seguimiento se apoya en la exploración, los marcadores y la imagen.

Cuándo interviene un cirujano oncólogo

La ginecología oncológica es una de las áreas de enfoque de este consultorio. El cirujano oncólogo valora si la masa anexial tiene características sospechosas, define la vía de abordaje, realiza la estadificación quirúrgica completa y ejecuta la citorreducción, que con frecuencia involucra más de un órgano de la cavidad abdominal.

Igual de importante es la decisión de no operar en el momento equivocado: reconocer cuándo conviene administrar quimioterapia primero, y cuándo una cirugía incompleta perjudicaría más de lo que ayuda, forma parte central del criterio quirúrgico oncológico.

Segunda opinión

Es especialmente pertinente antes de una cirugía de citorreducción, cuando se ha dicho que la enfermedad es irresecable, cuando existe duda sobre operar antes o después de la quimioterapia, o cuando una mujer joven quiere explorar opciones que preserven la fertilidad.

Fuentes médicas

Esta página tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.